El reciente avistamiento de una ballena gris en el océano Atlántico ha alarmado a científicos. Normalmente, el avistamiento de esta especie, que rara vez se ve, es una buena señal para el océano; las ballenas grises se suelen avistar en el océano Pacífico Norte, no en el océano Atlántico. La especie apenas se ha visto en el océano Atlántico desde que su población se desvaneció en el siglo XVIII.
Afortunadamente, las ballenas grises no están en peligro de extinción. Sin embargo, en los últimos 15 años, solo se han avistado seis ballenas grises en aguas del Atlántico y el Mediterráneo. “No quería decir en voz alta qué era porque me parecía una locura”, dijo Orla O’Brien, investigadora del Centro Anderson Cabot para la Vida Oceánica. En marzo, O’Brien y su compañera de trabajo, Kate Laemmle, avistaron la ballena cerca de Nantucket.
La ballena gris está estrechamente relacionada con las seis especies diferentes de la familia Balaenopteridae. Existen dos poblaciones distintas de ballenas grises en la parte occidental de América del Norte, y la otra está en la costa de Asia, desde Corea del Sur hasta Rusia. Las ballenas grises migran dos veces a lo largo de casi 12.000 millas del océano cada año. A pesar de sus extensas migraciones, todavía no explica por qué esta ballena específica fue avistada cerca de las aguas de Massachusetts, ya que esta no es una zona típica que visitan. "Mi cerebro estaba intentando de procesar lo que estaba viendo porque este animal era algo que no debería existir en estas aguas", dijo Laemmle.
Los científicos culpan al cambio climático como un factor potencial de por qué hubo avistamientos de la ballena gris en las aguas de Nueva Inglaterra. El hielo marino generalmente limita el rango de movimiento de las ballenas grises. Las ballenas no pueden atravesar el hielo grueso que generalmente bloquea los pasos del Atlántico y el Pacífico en el invierno. Debido al cambio climático y al calentamiento global, es posible que las ballenas ahora puedan viajar a través del Océano Ártico en el verano, lo que no ha sido posible durante más de un siglo. "Este avistamiento resalta lo importante que es cada estudio. “Si bien esperamos ver ballenas jorobadas, francas y de aleta, el océano es un ecosistema dinámico y nunca se sabe lo que se encontrará”, afirmó Orla O’Brien.
Será esencial seguir monitoreando el movimiento y la migración de las ballenas grises en el futuro para comprender mejor su presencia en las aguas oceánicas y los cambios climáticos globales.
[Fuente: WMTV 15 News]
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